Handle with care

HANDLE WHITH CARE

Diálogo y contrapunto en la obra de Fernando López.

La palabra castellana “madera” procede del latín “materia”, y nuestro diccionario define el término “materia” como realidad primaria de la que están hechas las cosas”. Sin entrar en disquisiciones filosóficas sobre el término, pronto comprendemos el que la madera haya sido desde los albores de la humanidad símbolo de fertilidad, madre, matriz generadora de vida, de tal manera que cada uno de los cuadros de Fernando López ya estaba latente, en gestación, en cada una de las piezas encontradas. De hecho el propio autor suele decir que continuamente se encuentra cuadros sin terminar que él sólo interpreta y culmina.

Si reflexionamos sobre los soportes utilizados pronto llegaremos a la conclusión de que se han recuperado piezas muertas, inútiles, en la medida en que habían dejado de cumplir su utilidad práctica, para darles nueva vida en la sublime y necesaria inutilidad del Arte. ¿Cómo es posible este proceso? Empezaremos por decir que las maderas utilizadas, por el hecho de ser maderas, no estaban realmente muertas sino que, por el contrario y como decíamos, son símbolo de fertilidad. La tarea del artista consiste, por tanto, en dar a luz al Arte lo que la Naturaleza gesta. Ardua tarea la del pintor que ha de iniciar diálogo con la Naturaleza, visual primero para observar qué le ofrece, musical después, contrapuntístico casi, para escuchar qué le dice, cuál es su ritmo, cuál su melodía, cuáles sus silencios, en un proceso similar al de la tercera sinfonía de Mahler de la que el compositor dijo “es la creación del mundo a partir de la existencia primitiva, ciega hasta que es dibujada por el corazón humano y reenviada a la divinidad”, hasta tal punto un canto a la Naturaleza que advirtió a Bruno Walter, que contemplaba el paisaje: “no tiene necesidad de hacerlo, está todo en mi composición. También la obra de Fernando constituye un mundo “en construcción” pues en ese contrapunto descubre el cuadro en una recreación que va de la Naturaleza al Arte para volver nuevamente a la Naturaleza mediante su reflexión sobre el paisaje, que él inventa, crea, pues no olvidemos que el paisaje no es la Naturaleza sino un sentimiento de la Naturaleza, una percepción humana de la Naturaleza.

En una primera fase de sus investigaciones el artista juega conceptualmente con el soporte de tal manera que la fusión que se produce es de naturaleza semántica: significante y significado, forma y contenido se funden en el cuadro para sorprendernos con obras como “El nacimiento del Mundo” pintado sobre el cabecero de una cuna. En un ulterior desarrollo, en el que las nuevas tecnologías juegan un importante papel en el análisis mediante ordenador de los soportes y en la realización de decenas de bocetos que van desvelando al pintor los secretos del cuadro, la fusión es trascendental ya que el artista se convierte en médium que ya sólo interpreta y transmite lo que la madera le dice desde cada una de sus vetas, de sus manchas, de sus nudos, de sus grietas, respetando con alta conciencia ecológica la naturaleza todavía viva y ayudándole a que resplandezca lo que en ella ya está. Así ocurre en el tríptico, “Handle with care”, de factura clásica, -cielo, tierra e infierno-, bien conocida por el artista tras su deconstucción de “El jardín de las delicias” de El Bosco. El cuarto movimiento de la tercera de Mahler, “Lo que la noche me dice”, es la música de este cuadro, en el que es difícil diferenciar los elementos naturales de los elementos artísticos en un nocturno lleno de misterio ante el que el oyente/espectador ha de cerrar el círculo de creación haciendo suyas e interpretando las inquietantes melodías que plantea para llegar a su propio sentimiento del paisaje y experimentar así la fruición estética que la Belleza produce despertando el intelecto y turbando el espíritu. La obra se constituye así en todo un manifiesto artístico y ecologista de Fernando López, pues no olvidemos que tanto en materia como en forma, recuperación de la madera y recuperación del paisaje, fusión de naturaleza y arte, el artista está dando un toque de atención a nuestra conciencia ecológica en un discurso en construcción que tuvo su inicio en la constatación de que la gente tira cosas, llevando la vida, del vertedero a la sala de exposiciones, demostrándonos que lo que parecía muerto está vivo, pidiéndonos que escuchemos en sus paisajes la sinfonía de la Naturaleza que nos dice: ¡HANDLE WITH CARE!, manejadla con cuidado.

 

LUIS MORALES OLIVAS

Profesor de Comunicación Audiovisual

 

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