Objetos elocuentes

Recibes el CD-ROM, lo insertas, abres los archivos y ves las imágenes: treinta y cinco de ruinas, de ciertas ruinas; dos del Jardín de las Delicias y una del Valle de Riópar, que el autor llama significativamente Rland. Después, unos pocos fragmentos de criticas y algún texto: Cirlot hablando de la simbología del paisaje, Paul Klee sintetizando qué es hacer visible y reflexiones del mismo Fernando López: “Si el espejo es ningún lugar y el reflejo es un lugar, la madera es el espejo y la pintura de paisaje el reflejo”. Y más adelante: “Lugares congelados en ningún lugar”. Iinterrumpes la lectura y, atónito, con la siniestra gratitud de lo inesperado, vuelves a contemplar otra imagen. Luego cierras el ordenador y te levantas, caminas por tu cuarto y comienzas a utilizar tu inteligencia y tu aliento para preguntarte si la equivalencia plástica del juego de palabras destruye o no el significado y la idea de valor.

Bien, se trata de objetos encontrados, de objetos de madera. Se trata, en general, de paisajes arquetípicos. Y se trata además, de reproducciones enormemente formalizadas. Lo que habías percibido empieza a convertirse en una convicción. Ahora sabes que estás frente a obras en las que el aseo intelectual, la higiene contra la crítica del gusto, contra la noción del arte, es algo más que una actitud. Pero te vuelves a levantar. Te confunde que se trate de pintura al óleo, dibujos precisos y hasta texturas formales cuidadas, te desconcierta que haya incluso “buen gusto”, hasta que te das cuenta de que seguía dominando la sorpresa inicial. Vuelves a mirar otra “ruina”. Sí, en este paisaje domina la actitud. Domina el gesto. Hay una conciencia ética. ¿Cómo dudarlo? Está indagando la relación entre arte y naturaleza, entre lo “artificial” y lo “natural”. Es decir, formas que proyectan sentidos. Si el hombre nombra a la naturaleza, toda obra humana es negación de la naturaleza, desalojo de lo natural.

Cuando terminas de  ver en la pantalla tu única visión de los objetos (¿no será esta la mejor, la del CD?), recuerdas una boutade que escuchaste decir a un viejo maestro de literatura, ya fallecido: “Describir cuadros es tan baldío como intentar quitarle en la playa las medias de arena a una mujer”.

 

PEDRO JESÚS FERNÁNDEZ

 

Anuncios

Los comentarios están cerrados.